viernes, 28 de agosto de 2009

Arthur


Ahora que estamos en una época en que la mayoría de los mortales vive como una tragedia el tener que volver al trabajo después de las vacaciones, mirad que historia, cuando menos curiosa, he encontrado en "menéame":

Arthur Winston, un americano fallecido en 2006, trabajo durante muchísimos años en el metro de los Angeles. Y os preguntareis dónde está la curiosidad que me ha llevado a escribir el post, pues en que el amigo Arthur estuvo nada más y nada menos que 72 años trabajando para la compañía del metro. Sí, sí, habéis leido bien y yo no me he equivocado al escribir: 72 años.

Pero es que además, durante las siete décadas de su vida laboral, faltó un único día al trabajo: fue en el año 1988 y fue a causa del entierro de su esposa. Además, en todos estos años Arthur no llegó tarde ni un solo día.

Y yo me pregunto: ¿Y el día de su boda? ¿Tuvo hijos? Puede que hiciera coincidir la celebración en un día festivo o en vacaciones pero el nacimiento de los hijos no se puede programar. Puede que no tuviera.

¿Y nunca estuvo enfermo? Parece que no, y si lo estuvo, la dolencia no fue lo suficientemente grave como para que le impidiera acudir a su puesto de trabajo.

Su peculiar historial laboral llegó a la Casablanca y el presidente Clinton le otorgó el premio de "empleado del siglo". Esto sucedía en 1996 y nuestro protagonista, que ya había cumplido los 90, puede que ilusionado con la distinción o ansioso por batir un récord mundial, continuó trabajando diez años más

Arthur falleció el 13 de abril de 2006 a la edad de 100 años y justo un mes después de jubilarse. Lo que también ignoro es si decidió jubilarse porque ya no se encontraba bien o si fue una lamentable casualidad que pudiera disfrutar de su tiempo libre únicamente durante un mes.

La verdad es que, al conocer esta historia, y sin tener más datos que los que os acabo de exponer, sentí un poco de pena por Arthur porque lo primero que pensé es que si, llegado el momento, no quiso jubilarse, puede que fuera por qué no tenía nadie con quien compartir su tiempo libre. Pero, bueno, a lo mejor tuvo la suerte de ser la persona más feliz del mundo en su trabajo. En este caso, me alegro por él y ojalá a todos nos sucediera lo mismo.

Os deseo un feliz fin de semana!

3 comentarios:

Blaudemar dijo...

Wow! Curiosa historia... aunque a mí, como a ti, también me da un poco de pena, Arthur.
De todos modos, gente que ha visitado EEUU me han comentado que es normal ver a gente muy mayor trabajando en McDonald's y similar... la jubilación no les llega para nada, y como que no existe seguridad social... En todo caso, una pena, que la vida es sólo una y tiene que aprovecharse.
Besos!

Mitu dijo...

Ayyy que pena!!!
Osea, uno se imagina que este pobre hombre no tuvo vida!
Por otro lado, claro, quizà por su sentido de la responsabilidad tan grande, no podìa ser de otra manera... y quizà sì era feliz en lo que hacìa..
En fin....muy curioso!
Besitos querida Mar!

La Duquesa va en Suzuki dijo...

Mar lo de la vacuna es leve, es mas el aburrimiento en la sala de espera después de la vacuna.
Me agrada que te haya gustado el cambio de look del blog.
Nos vamos todo incorporando poco a poco a la rutina eh!

Ay que penita Arthur! Yo quiero algo mas alegre eh! jajaja

Besos!